México; La tierra de la libertad
México; La tierra de la libertad:
No sería necesario remontarnos hasta hace sesenta mil años si no fuera por lo fascinantes que están resultando los estudios etnogenéticos sobre quiénes y cuándo llegaron a América. Hoy, en México se hablan todavía trescientas sesenta y cuatro variantes de lenguas mesoamericanas, que forman parte de ciento diez agrupaciones lingüísticas pertenecientes a tres familias de lenguas: la yuto-azteca, la oto-pame y la maya. Milenios después arribaron los hablantes del castellano, el gallego, el vasco, el andaluz y el valenciano —si es que se consideran lengua separadas— y, al parecer, muy pocos del catalán.
No sería necesario remontarnos hasta hace sesenta mil años si no fuera por lo fascinantes que están resultando los estudios etnogenéticos sobre quiénes y cuándo llegaron a América. Hoy, en México se hablan todavía trescientas sesenta y cuatro variantes de lenguas mesoamericanas, que forman parte de ciento diez agrupaciones lingüísticas pertenecientes a tres familias de lenguas: la yuto-azteca, la oto-pame y la maya. Milenios después arribaron los hablantes del castellano, el gallego, el vasco, el andaluz y el valenciano —si es que se consideran lengua separadas— y, al parecer, muy pocos del catalán.
A todos ellos México los ha acabado por asimilar, integrar o dejar en libertad en toda su diversidad.
Este intenso cruce y mestizaje de culturas ha sido posible porque a lo largo del siglo XX se insistió en crear nuevas culturas y nuevas corrientes de arte, artesanías y patrimonio cultural inmaterial. “Hace unos pocos años vinieron unos chilenos a Acapulco y a los muchachos les gustó esa música”.
La fiesta, la feria, la conmemoración, el simulacro, el festejo, el relajo, que a través de los siglos se han seguido derramando del gran calendario de ritos y festividades y mitotes de Mesoamérica.


Comentarios
Publicar un comentario