Migración masiva, cultura creativa.

Migración masiva, cultura creativa.
La migración masiva de mexicanos a los Estados Unidos responde a razones primordialmente económicas, pero lo que ha sorprendido es la vigorosa transculturalidad que mantiene vigentes los lazos afectivos y culturales entre los migrantes y las primeras generaciones de sus descendientes, con sus comunidades de origen. Admirable resulta también, y congruente con nuestra historia, la creación de varios movimientos culturales mexicano/chicanos, originales, vehementes, en aquel país. Mientras allá este movimiento cultural echó chispas entre el brote de nuevos significados y representaciones —muralismo y artistas chicanos, performance “naftazteca” y la Virgen de Guadalupe plasmada en shorts y zapatos tenis, liberada—, en México más bien cundió la alarma por la posible pérdida de tradiciones culturales por este ajetreo geográfico.

Más que pérdida, sin embargo, se trata de transculturalidades, fenómeno que será permanente en los años por venir. Nos toca a los mexicanos, por simple demografía y compleja historia, proponer una nueva concepción de estas transculturalidades como fuentes de creatividad. Varios aspectos de la “representación social” de la cultura mexicana en relación con los Estados Unidos se han hecho ya obsoletos; entre ellos el viejo esquema colonial que percibía a México como sociedad pasiva necesitada de murallas culturales para defender su cultura del exterior. Como se ha mostrado en este ensayo, los mexicanos destacaron a todo lo largo del siglo XX por una producción cultural y artística en constante tránsito con Estados Unidos y con Europa.

También se ha venido abajo la idea de una cultura mexicana “hacia dentro” esto es, pensar que la fiesta cultural se detenía en las fronteras. Hoy menos que nunca, la cultura mexicana, con todas sus diversidades, no se detiene en las fronteras, ni geográficas ni imaginarias ni cibernéticas, como puede apreciarse en las páginas siguientes.


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